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domingo, 18 de agosto de 2013

WORLD WAR Z: MÁS QUE DIGNO ENTRETENIMIENTO



Tras el fiasco que supuso "Quantum of solace" y la escasísima repercusión de una película como "Machine Gun Preacher", muchos nos preguntábamos en que lugar iba a quedar la carrera del director Marc Foster, cineasta más cercano a un cine de corte intimista (Monster's Ball", "Cometas en el cielo", "Más extraño que la ficción", "Descubriendo Nunca Jamás") que a la espectacularidad de los blockbusters. Desde este punto de vista parece sorprendente que Brad Pitt y el resto de productores decidieran que Foster era el director ideal para versionar el libro "World War Z", un film claramente marcado dentro del cine espectáculo. Y si además sumamos los problemas entre dirección y producción a la hora de abordar la parte final de la película que tuvo que rehacerse (se cuenta que Pitt y Foster no han terminado siendo muy amigos), hecho que retrasó el estreno (con todo el significado negativo que hoy en día conlleva una decisión así a la hora de enfrentarse a la taquilla), resulta más sorprendente todavía que "World War Z", la película, haya fructificado en algo más que un muy digno entretenimiento lleno de suspense, acción, terror, drama humano y cuestiones de índole política.


Vaya por delante (y aquí nos servimos de lo apuntado en nuestro anterior artículo sobre "Lobezno: inmortal y los tres puntos de vista para ver la película) que no conocemos la obra literaria de Max Brooks y por tanto nos quedamos con el segundo punto: al no conocer el libro en el que la película se basa, no no encontramos supeditados a las odiosas comparaciones entre literatura y cine. Sí sabemos que Max Brooks enfocó su libro mediante diversas entrevistas realizadas por una persona a supervivientes de lo que fue una guerra a escala mundial contra unos zombis virales, agrupadas en capítulos que refieren diversas épocas cronológicas del conflicto. No es de extrañar, por tanto, la polémica levantada por los fans del libro y en cuya primera línea está el mismo autor (nos encontramos ante el primer punto de vista que detallamos en el artículo de "Lobezno") y que es muy respetable (sobre todo viniendo de nosotros que aún nos dura la pataleta por los que han masacrado una historia con tanto potencial para el cine como "Lobezno: Honor).




Dicho esto: "World War Z" es una película honesta, equilibrada y elegante. Su honestidad reside en el rigor prefijado por parte del equipo en realizar una película seria sin olvidar los tintes espectaculares que deben poseer cualquier film de estas características. Marc Foster sólo necesita de los diez primeros minutos del metraje para ponernos en posición: "chicos, esto es lo que hay, ni más ni menos". Porque hay que decir que esos diez primeros minutos consiguen engancharte a la historia como sólo un director con calidad y las cosas muy claras, es capaz de hacer. Si el resultado de la honestidad se reparten entre productores y director, hemos de admitir que es el talento de Foster y sólo su talento, la cualidad que consigue hacer de "Worl War Z" una película equilibrada, una digna mezcla de acción, tensión, suspense, terror y también de emociones humanas que comentábamos anteriormente a las que Foster sabe dotar de importancia para que la película no decaiga y manteniendo un nivel muy ajustado para cada una de ellas hasta el punto que no se echan de menos las escenas dondes los zombies virales se encuentran ausentes (al contrario que en "Pacífic Rim" que tiene un bajón doloroso hacia la mitad del metraje).


Y si hay algo que llama la atención y que consigue hacer de "World war Z" un producto veraniego diferente a los demás, ese es la elegancia de la cámara de Marc Foster. El director suizo (vale nació en Alemania pero se crió en Davos) consigue dotar a las escenas de todo aquello que se quiere en cada momento. Tal vez exagere los movimientos de cámara en la acción (aunque, afortunadamente, algo menos que los mareantes efectos de "Quantum of solace") pero los momentos de suspense, de tensión, de terror y drama están muy ajustados visualmente, un ajuste perfecto a la hora de dotar a la cámara de la distancia justa para establecer una cierta frialdad a la hora de narrar la historia dándole cierta pátina de reportaje periodístico. Si a todo esto se le suma el carisma de un Brad Pitt que recrea un personaje cargado de humanidad y entrega(son ya muchos años actuando) casi sin esfuerzo, nos encontramos que "World war Z" es un producto muy solvente y exactamente medido tanto en su planificación como en su ejecución y que consigue el disfrute de una gran variedad de tipo de público.


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