sábado, 11 de agosto de 2012
NODO-CINE: EL CINE AL ALCANCE DE LOS INTERNAUTAS
Que "Los Vengadores" haya sido uno de los éxitos del verano 2012 (a expensas de otras producciones de mayor calado como "Dark Knight Rises" o "Prometheus") es algo que nadie pone en duda. Divertimento bien llevado y mejor guionizado por un tipo llamado Joss Whedon que ya había hecho sus pinitos tanto en el cine como en la televisión y que entiende el cómic de tal manera que fue capaz de guionizar a los mutantes (ya saben, los X-men) tras el paso por la franquicia del escocés Grant Morrison que dejó el pabellón bastante alto y salir indemne en el intento.
Ahora no es de extrañar que tras el éxito de "The Avengers" en todo tipo de salas de cine, la Marvel haya puesto su continuación en manos de... Joss Whedon. Vamos, que lo han hecho oficial. Y si no cambia la historia... ¿alguien no ha visto los créditos finales de la película?... sabemos quien es el malo maloso de la nueva entrega. Y promete, y mucho.
Dijo Sean Connery que jamás volvería a ponerse el peluquín del agente 007. Y "Nunca digas nunca jamás", amigo. Algo así valdría para Clint Eastwood que aseguró que "Gran Torino" era su última aparición en pantalla y que iba a dedicarse a dirigir y a dirigir. He aquí una prueba irrefutable que indica que el gusanillo de ponerse delante de una cámara le ha picado demasiado: "Trouble whit the curve". Para todos aquellos que gozamos con su presencia solo podemos decir: Bienvenido de nuevo otra vez, Clint.
Decía que a él lo que le gustaba era ser zapatero en Italia, que estaba harto de hacer cine. Vale chaval, lo que tu digas. Pero eso de zapatero remendón como que no era lo suyo. Se prodiga poco pero precisamente por eso se ha convertido en ese tipo de actor con el status suficiente para elegir aquello que realmente quiere hacer. Verlo en "Pozos de ambición" era una gozada para los sentidos. ¿Y verlo como si fuera Abraham Linconl en la película de Steven Spielberg sobe el antiguo presidente de los Estados Unidos? Vamos con un detalle...
La contrapartida de los marvelitas "Los Vengadores" es la deceera "Liga de la Justicia". Mucho se ha hablado de una película sobre esta serie que reúne a lo más granado de los superhéroes de esta editorial cuyos mandamases son los mismos que llevan la Warner. Tal vez aprovechando el tirón de sus rivales, han lanzado la enésima noticia sobre este proyecto que quién sabe cuando verá la luz, si es que algún día se consigue hacer. La noticia en cuestión es que han contactado con ¡Ben Affleck! para ser el director... No es que desconfiemos del director de "Adiós, pequeña, adiós" o la correcta "Ciudad de ladrones" pero...
jueves, 2 de agosto de 2012
LAS PELÍCULAS DEL 2012: "SKYFALL"
Conseguir que un personaje sobreviva a todo tipo de público (y gustos) y sobre todo a cualquier avatar político durante la friolera de cincuenta años, es imposible. Pero siempre existe la excepción que confirma la regla. Y si algo han sabido hacer al equipo que lleva entre manos a un icono como el agente James Bond es que han sabido reinventarlo en los momentos adecuados. Y es que quedan tan lejos los tiempos de la guerra fría...
Hace dos películas que James Bond fue hecho renacer en la ya clásica "Casino Royale" con el nuevo rostro de Daniel Craig y unas nuevas hechuras más acordes con los momentos actuales y heredadas de un éxito sorpresa como fue la trilogía Bourne de Matt Damon (veremos que nos depara su "legado").
El nuevo Bond nos dio una de cal y otra de arena porque si excelsa fue la ya citada "Casino Royale" menos que infumable fue su continuación, "Quantum of Solace" que juntó un guión ridículo con un director con tintes de autor, Marc Foster, a la que le vino grande la empresa y que convirtió la película en un galimatías visual de aquellos que dejan dolor de cabeza por una semana.
Por eso es más que esperada la tercera parte: "Skyfall". Tras ver el teaser trailer que conseguía, por lo menos, crear una gran intriga en pocos segundos (¿qué significa "Skyfall" para el agente 007?), que porqué no decirlo nos vuelve a acercar al personaje de Jason Bourne, ahora se nos presenta el trailer y vemos todo el esplendor de lo que todos queremos de una película de Bond, James Bond. Acción, seducción, chulería, oscuros misterios y una malo de aquellos a los que nos gusta ver y que tiene el suficiente carisma como para convertirse, realmente, en una antagonista a la altura del agente 007.
Y hemos de admitir que ante las dudas que teníamos de nuestro Javier Bardem, nos hemos quitado el sombrero. Su cierto aire a lo Hannibal Lecter es de los que quitan el hipo. Bastan unos cuantos segundos del trailer para demostrar que nos encontramos ante un tipo que no se piensa arrugar frente a Bond.
Una última cosa: si queréis disfrutar como se debe del trabajo de Bardem más vale que lo veáis en la versión original. Y es que en la versión doblada no es su voz y podemos asegurar que no, no es lo mismo, cosa que demuestra que Bardem es un gran actor y que deberíamos acostumbrarnos a las versiones subtituladas.
Para la ocasión se ha elegido a Sam Mendes, otro que va de director/autor y que esperemos haya aprendido de los errores de su antecesor. A Craig le acompañan, además de Bardem y Dench, las nuevas chicas Bond, Helen McCrory, Naomie Harris y Tonia Sotiropoulou, y las apariciones estelares de Ralph Fiennes y Albert Finney.
Fecha de estreno publicitada: 31 de octubre de 2012 Leer más
martes, 10 de julio de 2012
ADIOS A ERNEST BORGNINE
Sólo dos imágenes para describir la grandeza actoral del fallecido, a la edad de 95 años, Ernest Borgnine: por un lado su papel brutal en la brutal e inconmensurable "El emperador del norte" junto a un brutal Lee Marvin, un actor, por cierto, de características similares a Borgnine y con el que coincidió en más películas; por otro lado su papel protagonista en el último relato de la película "11-11-11", dirigido por Sean Penn en una actuación delicada, llena de matices, que refleja el vacío y el dolor de las ausencias como poca gente es capaz de trasladar en una pantalla.
Su físico hosco le dio para ser un actor de carácter, de papeles secundarios, pero en los que se fue dejando la piel. Amaba tanto su trabajo que un año antes de su muerte fue capaz de reírse de muchos de sus personajes en la respetable "Red", equipo de actores guasones a las órdenes de un guión guasón y al que Borgnine volvió a poner toda su fe. Una fe que le valió para conseguir un oscar allá por el lejano año 1955, por el drama "Marty" en un papel que rompía con su imagen de brutote que iba dando en pantalla.
Su época dorada fue precisamente en las décadas de los años 50 y 60. Se descubrió en "De aquí a la eternidad" y siguió poniendo su rostro a películas como "Johnny Guitar, "Veracruz", "Conspiración de silencio" y otros éxitos más conocidos como "Doce del patíbulo", "Los vikingos" o la otoñal "Grupo salvaje". Que otros actores fueran dominando la pantalla no significó que dejáramos de verle como en "La aventura del Poseidón" o la ya citada "El emperador del norte", una especie de canto de cisne a un tipo de hacer cine que ya no podemos ver ni siquiera en la pequeña pantalla.
Puede que muchos de vosotros ni siquiera sepa quien era (es y debería seguir siendo) este gran actor, duro en pantalla como pocos pero dicharachero y divertido a la hora de afrontar la vida como demostró en miles de entrevistas y reportajes, les aconsejamos a ver cualquiera de las películas citadas. Seguramente no os quedareis con una sola y finalmente, más de uno de vosotros terminará por disfrutarlas todas. Es ese el momento en el que se descubre que Borgnine fue una de los grandes actores de la historia del cine.
lunes, 18 de junio de 2012
WATERWORLD Y OTRAS OLAS DE KEVIN COSTNER
Hay actores (y actrices y directores) que saben metamorfearse y adaptarse a los tiempos cambiantes y a los gustos de los sucesivos públicos para mantenerse, más o menos, en la cresta de la ola. Puede que sea atacado a través de su vida privada o puede que una película protagonizada por ellos sea un fiasco en taquilla. Pero resisten. Valga el ejemplo de Tom Cruise.
Luego hay otros que consiguen llegar a lo más alto, que terminan por ser reconocidos tanto por público como por la crítica, que tienen una etapa gloriosa y, de repente, una pieza del complicado mecanismo del éxito en esto del cine se rompe y no hay manera de arreglarlo. Y todos los guiones que un día sí y otro también llegaban a su despacho desaparecen y termina por sumirse en el olvido o, con un poco de suerte, en una especie de semi-olvido. Es el caso de Kevin Costner.
La pieza rota de Kevin Costner se llamó "Waterworld", una película que costó por aquel entonces (corría el año 1.995) la friolera de 175 millones de dólares y que no llegó a los 100 de recaudación en los Estados Unidos. Vista hoy en día no es una película tan mala como nos quisieron hacer ver pero realmente conseguir que esa película obtuviera beneficios era más que difícil. ¿Jugó Costner a ser Dios? ¿O le hicieron creer que era el "penúltimo" salvador del séptimo arte entendido como el mesías que iba a salvar Hollywood?
Puede decirse que Costner tuvo una carrera meteórica, de aquellas que muchos aspirantes a actor sueñan cada noche. "Silverado" fue una de muchas películas que a lo largo de los años ochenta intentaron insuflar un nuevo aire al casi fenecido género del western. Algo tendría que ver esa película para que Costner fuera elegido para papeles protagonistas. Dos años después se encargaba de llevar a buen puerto "No hay salida" una historia de espionaje, cuernos y suspense con varios giros de guión (bien llevados) que mantienen al espectador en su asiento hasta el último momento. Pero su mejor papel, aquel que le daría "fortuna y gloria" fue el de Elliot Ness en esa fabulosa versión que rodó Brian de Palma y que le consagraba como uno de los actores "hot" del momento. Esa mezcla de heroicidad y humanidad que reflejaba Costner en su personaje hizo que su rostro quedara fijado para siempre con el histórico agente del tesoro que encarceló a Al Capone. (Vale, también tuvo mucho que ver Sean Connery, Robert de Niro y ese virtuoso de los tempos cinematográficos que es Brian de Palma, amén de la banda sonora de un tal Ennio Morricone).
A partir de ahí su estrella sube como la espuma. Se dedica al beisbol (cinematográficamente hablando) y se nos destapa con "Los búfalos de Durham" y "Campo de sueños", tal vez las únicas dos películas que sobre este deporte tan americano que pueden disfrutarse (sobre todo la carga nostálgica de la segunda) más allá de la tierra de las barras y estrellas. Y decide dirigir. Y lo hace con un western, tal vez recordando o queriendo homenajear sus inicios con "Silverado". "Bailando con lobos" es una película del oeste tan típica como atípica. Típica porque el esquematismo de sus personajes pesa mucho sobre ella. Atípica porque se atreve a dar una versión diferente de la colonización del lejano oeste por parte de vaqueros y soldados, lejos de las heroicidades a las que nos tenían acostumbrados los westerns en blanco y negro de los años 40 y 50, y más propia de los tiempos que nos ha tocado vivir. Aunque personalmente (y revisionada varias veces) nos parece una película sobrevalorada aunque eso no le quita mérito a un debut mucho más que prometedor y que se alzó con siete oscars.
La gloria seguía esta vez a nivel taquillazo. "El guardaespaldas" junto a la desaparecida Whitney Houston lleva recaudados más de 440 millones de dólares. La película era bastante sencillota (y no nos explayaremos más en buscarle las cosquillas a la película) y lo único que aportó a Costner fue una cantidad de dólares que ya quisiera más de uno para sí.
¿Y entonces?
Tres son los factores que hacen que la carrera de Kevin Costner caiga en picado. Por un lado la idea de llevar a pantalla un proyecto tan complicado de producir como "Waterworld". Una película futurista ambientada en un mundo totalmente acuático y que es un divertimento bien tramado, realmente disfrutable y espectacular, como no. Lo que pasó fue que su producción y posterior rodaje estuvo lleno de inconvenientes tanto a nivel logístico como de guión y, porqué no decirlo, hasta de egos. Porque parece ser que fue Costner quien tomó la decisión final para que su amigo Kevin Reynolds (con el que ya trabajó en la infame versión de Robin Hood que mejor olvidar) llevara la batuta del proyecto por encima de la idea de la Universal que prefería a Robert Zemeckis para que luego ambos amigos acabaran más que enfrentados.
Pero lo peor de todo es que la prensa se ensañó con la película antes de su rodaje. Sus retrasos continuos y su cada vez más elevado coste de producción consiguieron que cierta prensa estadounidense hiciera su agosto (o más de uno ya que el proyecto empezó a fraguarse en la mente de Costner allá por el año 1991, cuatro antes de su estreno) hurgando en las heridas. El coste subió desde los 60 millones de dólares iniciales hasta los 175 finales. Al llegar su estreno, la película estaba herida de muerte: Recaudó algo más de 20 millones de dólares en su primer fin de semana, un total de 88 millones en su carrera en los Estados Unidos y finalmente ha conseguido llegar hasta los 225 millones de dólares.
El segundo factor es el supuesto ego creciente de Costner. Parecía que aquello que dijo James Cagney: "Lo conseguí Mamá, estoy en la cima del mundo" iba mucho con él. O tal vez esa idea fuera engrandecida por esa misma prensa que destrozó "Waterworld" y que terminó por cebarse con Costner hasta el punto de dejarlo casi en fuera de juego.
Y por si eso fuera poco, Costner se encontró ante un proceso de divorcio de su primera mujer (llevaba casa con ella desde el año 1978) que culminó en el año 1.994. El actor tuvo que pagar la nada desdeñable cifra de 80 millones de dólares. Ni que decir tiene que en pleno proceso de "Waterworld" y con su ego por las nubes, esa misma prensa que se estaba cebando con él puso toda la maquinaria a toda revolución con la idea de sacar tajada.
A partir de ese momento su estrella se apaga, no del todo, hay que decirlo, pero Costner es un semi olvidado más, alguien al que no se le perdonó el éxito conseguido y que ese éxito, en cierta manera, se le subiera a la cabeza. Fueron, seguramente, tiempos difíciles tanto a nivel personal como profesional. No dejaría de trabajar en el cine (incluso lo volvió a intentar a lo grande con "Mensajero del futuro") pero su nuevo papel se fue acercando cada vez más a los personajes secundarios y a películas de no tan alto presupuesto. ("Trece días", "Dragonfly", "Dicen por ahí", "The guardian", "Mr. Brooks" o como Costner es un gran actor en su madurez, "La otra hija" o "El último voto") Incluso vuelve al western con "Open range" al que la crítica valora agradablemente aunque el tirón en taquilla de su nuevo western deja mucho que desear.
Su suerte aún está por volver: aunque está enfrascado en el rodaje de la nueva revisitación en pantalla de Supermán en "Man of Steel" donde se encarga de dar nuevo rostro a Kal-El, padre kriptoniano del hombre de acero, ese mismo papel hizo que tuviera que rechazar la oferta del mismísimo Quentin Tarantino para participar en "Django desencadenado", nada más y nada menos que el homenaje del "bad boy" al western un género al que Kevin Costner le debe tanto y que, la verdad sea dicha, no hubiera estado nada mal que hubiera significado su relanzamiento. Porque Tarantino de eso sabe mucho.
lunes, 11 de junio de 2012
PESADILLAS DE CINE: ALGUNOS APUNTES SOBRE PSYCHO KILLERS
En un artículo anterior nos acercábamos a la figura de Hannibal “El caníbal” y este personaje nos da la excusa perfecta para acercarnos a la figura del asesino en serie. Tal vez deberíamos empezar preguntándonos porqué sentimos esa atracción malsana hacia estos siniestros personajes o qué mecanismos ocultos en nuestra mente se disparan para que nos interesen, de tal forma, sus correrías sanguinarias. Un claro ejemplo de esto es la película “Asesinos natos” de Oliver Stone, donde dos asesinos en serie se convierten en héroes por arte y magia de los medios de comunicación que de forma sensacionalista ven en esta loca pareja un modo de subir sus audiencias.
Pero esto es un programa de cine no psicología. Y aunque pueda parecer que no, el cine entiende mucho de psicología y, desde hace mucho tiempo, conoce de la fascinación que tiene la sociedad por la figura del “serial killer”. En el año 1931, el genial Fritz Lang, el de “Metrópolis”, dirigía “M, el vampiro de Dusseldorf”
“M” es una película que estudia el comportamiento de la mente enferma de un don nadie que se convierte en asesino de niños porque no puede reprimir esos instintos. Un asesino que comunica a la prensa sus crímenes y la intención de continuar matando.
El icono más representativo de los asesinos en serie no es otro que Jack, el Destripador. El amigo Jack actuó en Whitechapel, en Londres, en el año 1888 y sus víctimas eran todas prostitutas que después fueron mutiladas. Este personaje real, jamás fue descubierto. Muchas son las películas que se han acercado a este asesino. Y algunas curiosas como “Asesinato por decreto” donde los asesinatos de Jack, el destripador son investigados por el mismísimo Sherlock Holmes o “Los pasajeros del tiempo” donde Jack es un amigo de H.G. Welles. Jack utilizará la máquina del tiempo inventada por H.G. Wells para escapar al ser descubierto. Llegará al futuro, al año 1980, donde descubrirá un mundo nuevo donde seguir actuando. Pero H.G. Wells le persigue intentando evitarlo.
La última versión sobre Jack, el Destripador, es más reciente y se basa en la genial novela gráfica de Alan Moore y Eddie Campbell. En este caso la investigación deriva hacia un personaje que podría estar muy relacionado con la familia real británica. El título tanto de la novela como de la película, que, por cierto, protagonizaba, Johhny Deep, es “Desde el infierno”. Así era como comenzaba la única carta que se atribuye realmente a Jack, el Destripador, de las muchas que envió.
Son muchos los serial killers reales que han prestado sus historias al cine. Pero los guionistas también han creado para la pantalla que por ser ficticios no dejan de ser terroríficos. Y si Jack, el Destripador es el icono de los asesinos en serie reales, Norman Beates, es el icono de los de ficción. Tanto que hasta podría ser real. Y es que, no en vano, su verdadero creador fue Alfred Hitckock que nos obsequió con otra de sus grandes obras. “Psicosis”.
Con esta película se creo un nuevo subgénero cinematográfico, el psicho-thriller donde a partir de ese momento se incluirán todas las películas que tengan como personaje principal o secundario a uno de estos asesinos en serie. “Psicosis” tuvo sus secuelas, y no nos referimos a sus continuaciones que mejor olvidar, sino a que con ella se instauró el género como tal. Y aunque el psicho-thriller fue víctima de las películas de serie B o serie Z, también se pudo disfrutar de grandes trabajos como “El estrangulador de Boston” protagonizado por Toni Curtis, y finalmente una película que sirvió para dar otro estilo a ese tipo de películas. “Henry, retrato de un asesino”. Esta película fue filmada de forma fría, casi documental, de forma que sentíamos más cerca el horrible caso de Henry, un verdadero psicópata que sencillamente mata como nosotros respiramos. El asesinato es otra cosa más, sin importancia, que hacemos durante la vida. Como dice el título es un retrato, un estudio no sólo de la personalidad del protagonista. También lo es sobre la fascinación que esa personalidad ejerce en otros. Esta fascinación se refleja en su compañero de piso que idolatra a Henry y que quiere ser como él. Dura y desagradable como un puñetazo al estómago, con escenas muy crudas como en la que Henry y su amigo entran en una casa y golpean a una familia mientras la graban en cámara de video.
También el serial–killer ha servido para realizar estudios sobre la violencia. Es el caso de “Funny Games” del director austríaco Michael Haneke. En esta película, donde dos jóvenes se dedican a torturar a una familia, los psicópatas lo son porque sí, no hay ninguna justificación ni capacidad por el análisis. Ellos siguen su propia lógica, y matan para divertirse. Para ellos no es más que un juego, un juego divertido en el que se hace participar al espectador por parte del director que busca provocar las reacciones producidas por lo que se ve y se intuye en su película.
Y este tipo de personajes también ha servido como telón de fondo par realizar una crítica a la sociedad yuppista de los años 90. “American Psycho” enseñaba a un tipo al que le gustaban los cosméticos, el gimnasio, el sexo con rubias, la cocaína, las pelis gore y porno y también asesino de gente pobre y de bajo estrato social.
En nuestro país también tenemos una película donde se nos retrata a un personaje que suma las características de “M, el vampiro de Dusseldorf” y de “Henry, retrato de un asesino”. Pero a diferencia de éstas, lo impactante está en su naturalidad, en ese día a día continuo y aburrido que de pronto se rompe ante la escena del primer y sorprendente asesinato. Y decimos sorprendente porque hasta ese momento no te imaginas que la película vaya a lanzarse por el camino de los psycho-thrillers. Se titula “Las horas del día”
Y queremos terminar con el director David Fincher, que comenzó a ser el director que hoy es gracias a “Seven” y su serial killer que mata de acuerdo a los siete pecados capitales. Un monstruo de una inteligencia comparable a la de Hannibal Lecter, al que nombramos pero del que ya nos ocupamos. La hiperrealidad de otras películas daba paso a la estética sucia y moderna que implantaría “Seven” a partir de ese momento.
Algo, curiosamente, con lo que rompería años después con su nueva revisión al género: Fincher se embarcaría en “Zodiac”, basándose en el caso real del asesino del zodíaco que tuvo contra las cuerdas o prensa y policía y que, al igual que Jack, el destripador, jamás fue encontrado. Por cierto que el tal Zodíaco dio pie al nacimiento de una leyenda cinematográfica urbana: Harry Callahan ya que Harry, el sucio, se enfrentó a él en la película fundacional aunque fue rebautizado con el nombre de “Scorpio”. De todas formas el “Zodiac” de Fincher va mucho más allá y se atreve con todo un retrato más que generacional de la sociedad estadounidense de aquel tiempo.
martes, 5 de junio de 2012
NÚMEROS Y CINE
No nos hace falta recordar una película hoy olvidada y protagonizada por Nicholas Cage, “El número 23” para saber que hay todo un mundo alrededor de la simbología de los números. Y si los números tienen su simbología por ellos mismos, nosotros nos atrevemos, de forma divertida, eso sí, a buscar la simbología de los números en los títulos de películas. Porque hay números que han pasado a la historia del cine y que con sólo nombrarlos nos acerca incluso a todo un género cinematográfico. Pongamos por caso el número 2001 al que ya le sobra eso de “una odisea en el espacio”. Purita ciencia-ficción.Después de esta película, está claro que el 23 va a quedar asociado a la obsesión. Pero hay muchos más casos en el cine.
Uno más cercano a nuestro tiempo: el 300.Y es que un número como éste va a quedar asociado por mucho tiempo a la épica y al valor. Y si hay un número para el valor también el cine tiene un número para el deshonor. Lo de los números no es una moda de ahora y ya hace muchos años que los guionistas se sentían atraídos por la numerología. Deshonor y año 1939. Un oficial del ejército británico abandona su unidad antes de embarcarse en misión a Egipto. Sus tres compañeros y su prometida le envían cuatro plumas blancas como señal de cobardía. Un clásico: “Las cuatro plumas”
De la fascinación por el mensaje oculto de los números no se ha escapado casi nadie, ni siquiera los grandes maestros del cine. ¿Qué musa hipnotizó a Fellini para que su obra maestra llevara por título “Ocho y medio”? Un número que queda como sinónimo de la creación, de la divinidad. Y seguro que para muchos decir rebeldía es decir “Rebelde sin causa” Totalmente falso. Ya hay un número que en el cine significa rebeldía. Y es que no solo Fellini cayó en las redes de los números para hacer su obra maestra. En este caso rebeldía significa “400”. El director, François Truffautt. La película, la obra maestra en este caso, “Los cuatrocientos golpes”.
Ni siquiera los géneros cinematográficos escapan a los tentáculos numéricos. Está claro que el terror tiene asociado su propio número, el 13. “13 fantasmas” o “Viernes 13” por nombrar alguna que se me viene a la cabeza. ¿Y el Oeste? ¿Cuál es el número asociado a este género? El séptimo de caballería. ¿Me seguís? Es el 7. Otro ejemplo: “Los siete magníficos”
También hay números con una sexualidad muy implícita. Es el caso del 9. Ejemplo: “Nine Songs” de Winterbottom. ¿No os lo creéis? O 9 y medio, ¿no? Cerrar los ojos y decir conmigo “9 semanas y media” ¿Qué flash ha llegado a vuestras mentes calenturientas, pillines?
Y finalmente hay números que son inabarcables, que dicen y sugieren tantas emociones y sentidos que se nos escapan entre brumas nada más decirlo. Son números que en un futuro estarán escritos en oro dentro de la historia del cine del siglo XXI. Digo “2046” la obra maestra del maestro de la sugerencia, Wong Kar-Wai, y se nos engancha en las brumas de nuestra memoria de por vida.
Ahora bien, el número que todos, absolutamente todos, reconocemos como el espejo del cine y que lleva apareciendo y desapareciendo desde hace 40 años, el número que nos acerca a la eternidad no es otro que… 007
Y termino aunque podríamos seguir eternamente. ¿Verdad que habéis oído que el número de la suerte es el 7? Pues acercaros al cine. Al fin y al cabo es el séptimo arte.
Leer más
martes, 29 de mayo de 2012
EL ALIENTO ÉPICO DE "300"
Desde que el cine es cine, los espectadores siempre hemos buscado emociones o sensaciones en la película elegida. Reímos con una comedia, lloramos con un drama, temblamos con una película de terror o nos concienciamos con un documental. Pero nada de eso es comparable al aliento épico que poseen muchas películas. Desde “El nacimiento de una nación” de Griffith hasta nuestros días podríamos estar días nombrando títulos y títulos como “Braveheart”, “Excalibur” o “Moby Dick” y todos los peplum o películas de romanos como “Espartaco”. Aliento épico y heroísmo. Todo esto se respira en “300”
Las artes secuenciales, ya sea cine o cómic, se han servido de muchas fuentes para sus películas o sus viñetas y, sin ninguna duda, la más utilizada es la historia de la humanidad. A veces conocemos más de nuestra historia por la visión de una película o por la lectura de una obra literaria que por una enciclopedia.
En el año 480 antes de Cristo, el rey persa Jerjes se propuso invadir Grecia movido por la venganza. Años antes su padre, Darío I, fue vencido en las primeras guerras médicas así que planeó su propia conquista con mucho cuidado llegando a formar un ejército con una gran flota naval (1.207 barcos según los libros de Herodoto) y un número de soldados que algunas fuentes dicen que fue de un millón.
Atenas pidió ayuda a Esparta y su rey Leónidas acudió a la llamada de sus vecinos atenienses. La batalla más importante contra los persas sería la batalla de las Termópilas, un estrecho paso donde los persas no podían lanzar todo su ejército. Durante cinco días, 300 espartanos aguantaron las embestidas del ejército invasor al que causaron infinidad de bajas y minando la moral de las tropas persas. Cinco días, tiempo suficiente para retrasar el avance persa y permitir a la flota replegarse hasta Salamina, donde Grecia consiguió la victoria final contra la flota de Jerjes.
Esparta fue una ciudad-estado de la antigua Grecia situada en el Peloponeso que terminó por consagrarse a la guerra y al honor y hacia estos dos aspectos estaba enfocado su sistema educativo. Los niños eran apartados de su familia y hasta los veinte años recibían una educación de gran dureza para crear soldados eficaces que lucharan por el bien de la ciudad. Al nacer el niño era examinado. Si no estaba bien formado se le conducía al Apótetas o lugar de abandono y se les arrojaba a un barranco al pie del monte Taigeto. Su fuerte sistema político-militar convirtió a Esparta en un poder temible que participó en las guerras médicas y en la guerra del Peloponeso. Sin embargo, su leyenda surgió en la batalla de las Termópilas. Todo esto se respira en “300”
Frank Miller es un guionista de comics poseedor de una carrera profesional muy personal y llena de éxitos. Es un gran admirador de la filosofía guerrera oriental como vimos en Ronin y ahora es más conocido gracias a la traslación al cine de su serie negra sobre la ciudad del pecado, “Sin City”. Ha sido renovador de muchos personajes como Daredevil (para la Marvel) al que aportó dos obras maestras como “Born again” y la saga de Electra, y Batman al que oscureció en “Batman, Dark Knight” y “Batman, año uno” historia esta que sirvió para la celebrada “Batman Begins” de Christopher Nolan.
La originalidad del trabajo de Miller viene dada por la concepción dramática de todos sus héroes. Suelen ser personajes solitarios, abocados a situaciones personales dramáticas que parecen superarles y que participan de una sociedad con la que no están totalmente de acuerdo o sencillamente al margen de ella. Pero también son personajes valientes, íntegros en la defensa de sus convicciones y sin miedo a la acción ante la situación a la que se enfrentan. Y finalmente y en esencia son seres trágicos. Son las características del héroe de Miller, desde Batman hasta el Marv de Sin City, pasando por Ronin. Pero Miller va mucho más allá. Ha conseguido para sus personajes un aura especial, un héroe que por encima de su dolor está el honor convirtiéndolos así en seres mitológicos. El mundo de la mitología es la razón de ser del trabajo de Miller. Las páginas de sus cómics son mitología pura. Y todo eso, se respira en “300”
“300”, la película, comienza con la imagen de un recién nacido que es asomado a un barranco en espera del respeto de los dioses. Una vez aceptado en la sociedad espartana, el bebé irá creciendo en un entorno familiar donde la violencia y el entrenamiento es la causa de su vida, violencia y entrenamiento militar que seguirá en una academia ya separado de su familia. Al llegar a la adolescencia es abandonado fuera de la ciudad donde deberá luchar por su supervivencia. Sin abrigo, sin comida y sin armas terminará enfrentándose a un gran lobo. Pero el niño no tiene miedo. Las técnicas y las tácticas aprendidas durante todos estos años le servirán para triunfar sobre la bestia y volver a la capital de Esparta.
Años después, ese niño es Leónidas, rey de Esparta. El y su mujer, Gorgos, conocerán los planes del rey Persa Jerjes a través de un embajador enviado por él. Recibido por Leónidas, el embajador les informará que Jerjes busca que se le otorgue tierra y agua como prueba de sumisión. Leónidas, junto al apoyo de su mujer, lanzará al enviado de Jerjes y sus acompañantes a un profundo pozo. Leónidas sabe que la guerra está cerca y con ella, toda Grecia y su ideal de libertad democracia en peligro. El rey se someterá a los designios del oráculo que no le son favorecedores y le deniegan su marcha a la batalla: Desoyendo el consejo, Leónidas juntará a su guardia personal, formada por 300 hombres, y partirá hacia el estrecho paso de las Termópilas donde se enfrentará al más grande ejército jamás creado. 300 espartanos contra un ejército de 250.000 efectivos formados por soldados, monstruos, carruajes, elefantes, rinocerontes y los inmortales, la guardia personal del rey Jerjes, en una guerra que se convirtió en leyenda y que permitió el origen de la civilización occidental tal y como la conocemos hay en día.
“300” completa el círculo de la pasión de Frank Miller por esta historia. Escribió y dibujó “300”, sin olvidar a su colorista Lynn Varley, fascinado por una película que vio de pequeño y que llevaba por título “Los trescientos espartanos” y que aquí se conoce como “El león de Esparta”. Esta película también narra la batalla de las Termópilas pero desde un punto de vista más histórico y con todas las características del peplum o cine de romanos.
Esta nueva versión no bebe de fuentes históricas ni de “El león de Esparta”. Sólo del cómic de Miller. Su director es Zack Snyder, un forofo de la revista de cómic “Heavy Metal” y ha respetado al máximo la estética de la obra de Miller y Varley creando una película con un estilo parecido al realizado en “Sin City”. Destacar los nombres de Gerard Butler como Leónidas, Rodrigo Santoro como el rey Jerjes y Lena Headey en el papel de la reina Gorgos. Como veis nombres poco conocidos y es que según el director, la única superestrella debía ser la misma película Para esta recreación los actores estuvieron seis meses actuando frente a las famosas pantallas verdes y azules sobre las que luego se digitalizaban los fondos. Pensar que de los 1.500 planos de la película, al menos 1.300 tienen un efecto visual incorporado y alguno muchos más. Snyder, que proviene del campo de la publicidad, comenzó filmando “El amanecer de los muertos”, tras rechazar una oferta por “Los hombres de Harrelson”. Para muchos “El amanecer de los muertos” es mucho mejor que “Zombie”, la película que copia Snyder.
“300”, al contrario que su antecesora, no es una película histórica aunque se base en un hecho real. Es pura ficción que respeta e incluso mejora el trabajo de Miller. “300” es una gozada llena de fuerza, heroísmo, tragedia, épica y honor. Y todo ello junto a la excelente factura técnica del equipo hacen de “300” cine total.
Leer más
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















































